Salud y Medio Ambiente


 

 LA REVOLUCIÓN, PARTE 2, July 10, 2003

  

En esta serie estamos describiendo una revolución rápida en la ciencia y la ingeniería, creada por la convergencia de cuatro tecnologías: la biotecnología, la informática, la ciencia cognitiva y la nanotecnología. La Fundación Nacional de la Ciencia (National Science Foundation, NSF) se refiere a todo esto como ciencia nano-bio-info- cogno, o NBIC [1, 2]. Ver Rachel's #772.

En este número continuamos describiendo la más nueva de estas cuatro tecnologías, la nanotecnología, que es la ciencia e ingeniería de los materiales que tienen un tamaño menor de 100 nanómetros (la cien mil millonésima parte de un metro), mucho más pequeño de lo que el ojo puede ver.

Hace tan sólo 3 años, el gobierno de los EE.UU. creó la Iniciativa Nacional de la Nanotecnología (National Nanotech Initiative), la cual en este momento financia las investigaciones en nanotecnología a un costo de $700 millones por año, aproximadamente un tercio del dinero que va al Pentágono. La NSF predice que en tan sólo 12 años, para 2015, la nanotecnología será una industria de billones de dólares en los EE.UU. [3]. Esta revolución ya está encima de nosotros, aunque la mayoría de nosotros no tenemos ni idea de que está sucediendo, o ni siquiera de lo que es.

En los diarios, el "gran debate" sobre la nanotecnología gira alrededor de una teoría conocida como la "porquería gris", propuesta hace algunos años por el entusiasta de la nanotecnología, K. Eric Drexler [4]. Drexler sugirió que el futuro de la nanotecnología yace en los robots de tamaño nanométrico, los cuales, bajo el control de programas de computadora, fabricarán cosas útiles, incluyendo copias de sí mismos. Drexler llamó a estos nanobots "ensambladores" y sugirió que enormes ejércitos de ensambladores, bajo el control de un programa de computación, proporcionarían la base para un artefacto doméstico que podría fabricar cualquier cosa que se le ordenara -un reloj Rolex o un filete de carne, satisfaciendo esencialmente todas las necesidades y deseos de la humanidad, a un costo baratísimo.

Drexler también calculó que si a un ensamblador le toma 1000 segundos hacer una copia de sí mismo, entonces los ensambladores autorreplicantes, estropeados, podrían cubrir el planeta tierra con una porquería gris de ensambladores en 72 horas, terminando rápidamente con la vida como la conocemos. Hay incluso un nombre científico elaborado para la hipótesis de la porquería gris: "ecofagia global". Ecofagia significa "comedor del planeta tierra".

El ensamblador autorreplicante de Drexler parece exagerado como mucho. Varios ganadores del premio Nobel han intentado de desacreditar la máquina ideal de Drexler, diciendo que no puede funcionar porque viola leyes conocidas de la química y la física [5]. Sin embargo, nadie afirma que todas las leyes de la física o la química se entiendan totalmente, de manera que siempre hay cabida para la especulación.

A pesar de las críticas de la visión de porquería gris por parte de círculos prestigiosos, la comunidad financiada federalmente para investigar la nanotecnología ha sido incapaz de disipar el espectro de un mundo muy perjudicado, si no destruido, por la nanotecnología. Nadie parece dudar de que la ciencia y la ingeniería de la nanotecnología guardan la gran promesa de mover la economía mediante la innovación industrial -y no por casualidad- para la acumulación de una inmensa riqueza por parte de empresarios exitosos. Pero persisten dudas acerca del lado oscuro, alimentadas en parte por la historia de anteriores tecnologías subsidiadas por el gobierno.

** Se prometió que las plantas eléctricas nucleares producirían "electricidad demasiado barata para medirla" [6], pero las mismas en realidad producían electricidad costosa, la amenaza siempre presente de accidentes catastróficos, la exposición continua de trabajadores y vecinos a niveles bajos de radiactividad en cada punto del ciclo del combustible nuclear, el problema extremadamente largo (y hasta ahora no resuelto) de los desechos radiactivos, y el problema más inextricable de todos -la amenaza del uso de bombas nucleares por terroristas, estados peligrosos o por cualquier estado industrializado que se encuentre a sí mismo enfrentando demasiados enemigos y con demasiado pocos soldados que perder [7]. Nadie nunca ha propuesto una solución realista al despliegue de las armas nucleares en las manos de iraníes, paquistaníes, norcoreanos y quién sabe qué otros. Detrás de todas esas bombas potenciales está el entrenamiento técnico para hacer plantas de energía nuclear, entrenamiento disponible ahora en la mayoría de las universidades grandes. Si los gobiernos se hubiesen negado a subsidiar la energía nuclear desde 1950, nuestro problema moderno pudiera parecer mucho más manejable de lo que lo es hoy en día.

** El petróleo, el cual nos dio los plásticos, los pesticidas y el automóvil privado, ahora está calentando el planeta, produciendo cambios costosos y destructivos en el clima de la Tierra incluyendo sequías extremas, inundaciones, tornados, monzones y huracanes [8]. El cambio climático está ampliando a su vez los límites geográficos de enfermedades humanas tales como el cólera, la malaria, la fiebre amarilla y el dengue. [Ver Rachel's #466.] Tan sólo la gasolina con plomo creó un problema de salud pública intergeneracional y enormemente grande, reduciendo los coeficientes intelectuales de tres generaciones de habitantes de las ciudades, promoviendo el déficit de atención, la deserción escolar y el comportamiento violento, e incrementando las enfermedades cardíacas y el cáncer [9]. Además, la química basada en el petróleo produjo su propio conjunto de sorpresas desagradables, incluyendo grandes cantidades de cánceres infantiles, afecciones del sistema inmune, enfermedades del sistema nervioso central, déficit de atención, defectos de nacimiento y daños a los sistemas reproductores de hombres, mujeres y niños [10]. Cada semana aparecen estudios nuevos que esclarecen los enormes costos a la salud pública por parte de las tecnologías petroquímicas [11]. En este caso, enormes subsidios del gobierno hicieron posible la introducción rápida de innovaciones poco meditadas (tales como muchos productos de la química del cloro) [12], y protegieron al sector corporativo de la responsabilidad de las decisiones imprudentes.

** Los antibióticos agrícolas nos dieron pollos gordos, reses gordas y cerdos más grandes, pero también ayudaron a crear formas de fiebre tifoidea, cólera, meningitis, neumonía, gonorrea, sífilis, salmonella, infecciones de estreptococos (inflamación de la garganta, impétigo, escarlatina y fiebre reumática), infecciones de estafilococos (infecciones sanguíneas serias comunes en los hospitales); shigella, disentería y hasta tuberculosis, todas ellas resistentes a los antibióticos. En 1992, bacterias resistentes a los antibióticos mataron por lo menos a 13.300 personas en los EE.UU., según los Centros federales para el Control de Enfermedades (federal Centers for Disease Control), y le costaron a la economía unos $30 mil millones (sin incluir el dolor y el sufrimiento) [13]. El afán federal de subsidiar el uso corporativo de antibióticos en las granjas industriales contribuyó de manera irresponsable e innecesaria a este problema.

** Se suponía que la agricultura biotecnológica se iba a desarrollar bajo controles de laboratorio precisos, iba a reducir el uso de pesticidas dañinos, e iba a "alimentar al mundo". En realidad, aunque el uso comercial de los alimentos de biotecnología tiene menos de una década, los cultivos de biotecnología ya han aumentado, no disminuido, la necesidad de pesticidas peligrosos [Rachel's #686]. Además, genes nuevos, mantenidos bajo los controles gubernamentales más estrictos posibles, se han escapado en varias ocasiones y han entrado en plantas y alimentos donde se le había dicho al público que nunca llegarían [14]. Los controles modernos sobre la biotecnología han probado ser un gran fracaso. Mientras tanto continúa el hambre mundial (principalmente debido a la malas redes de distribución y la pobreza que impide que la gente compre los alimentos disponibles).

Parece haber un patrón de cinco pasos en esta historia reciente de las tecnologías subsidiadas por el gobierno.

(1) Comienza con una decisión corporativa de apropiarse del dinero de los contribuyentes para financiar el desarrollo de una nueva tecnología, después de lo cual el gobierno proporciona un largo flujo de subsidios, algunos a la vista y muchos otros escondidos [15].

(2) Luego escuchamos un despliegue publicitario del gobierno (y de las corporaciones) acerca de las posibilidades ilimitadas para aumentar la productividad, mejorando infinitamente la calidad de vida para todos, terminando con la pobreza, curando el cáncer, etc. [1].

(3) Después, el gobierno se niega a poner en práctica (o a hacer cumplir) hasta las regulaciones de mayor sentido común.

(4) El gobierno (conjuntamente con el sector corporativo) oculta la información no deseada e ignora (o desacredita) las voces discrepantes que advierten sobre los problemas que habrá más adelante.

(5) Por último, el gobierno dona el conocimiento y las inversiones públicamente creados a las élites corporativas, las cuales entonces tienen muchísimas ganancias por una década o dos hasta que se acumulan los informes de daños, el público se da cuenta, y la controversia envuelve a la tecnología. El papel del gobierno en toda esta fase es actuar como una esponja y absorber los golpes de un público molesto, suprimir información no deseada, desacreditar a los detractores, desviar las demandas para una regulación estricta, continuar el despliegue publicitario sobre la tecnología, gastando simultáneamente decenas de miles de millones de dólares adicionales de los contribuyentes en programas complicados (y contradictorios) de culpas, negaciones, limpiezas, restituciones y defensa contra demandas.

La nanotecnología ya ha entrado en las etapas 1 a 4 y se acerca rápidamente a la etapa 5.

Al igual que con otras tecnologías poderosas antes de ella, es difícil separar el lado oscuro de la nanotecnología de su lado brillante. Incluso si los nanobots ensambladores nunca se hacen realidad, el autoensamblaje, la autorreparación y la autorreplicación continúan siendo metas importantes de los nanotecnólogos.

Hasta el Dr. Mihail ("Mike") Roco de la NSF -alguien que nunca piensa demasiado en el lado oscuro de la nanotecnología o NBIC- identifica el desarrollo de "los métodos de replicación y eventualmente de autorreplicación a nanoescala" como uno de los desafíos principales que enfrentan los nanotecnólogos [16]. La nanotecnología nunca llegará lejos si no logra la autorreplicación.

Ray Kurzweil, inventor de la primera máquina de lectura para los ciegos, autor de The Age of Spiritual Machines ("La era de las máquinas espirituales"), y difícilmente un opositor ferviente de la tecnología, señala que, "sin la autorreplicación, la nanotecnología ni es práctica ni económicamente factible. Y ahí está el problema. ¿Qué pasa si por un pequeño problema (sin querer o a propósito) del programa de computación no se puede detener la autorreplicación?... Las armas nucleares tendrán su potencial de destrucción, pero por lo menos tienen un efecto relativamente local. La naturaleza autorreplicante de la nanotecnología la convierte en un peligro mucho mayor" [17].

En un ensayo ahora famoso aparecido en la revista Wired (abril 2000), Bill Joy, cofundador y científico en jefe de Sun Microsystems, describió un futuro aún más oscuro dominado por la manipulación genética, la nanotecnología y la robótica (GNR):

"Las tecnologías del siglo 21 -genética, nanotecnología y robótica (GNR)- son tan poderosas que pueden incluso generar nuevas clases de accidentes y abusos. Lo que es más peligroso; por primera vez, estos accidentes y abusos están muy al alcance de individuos o grupos pequeños que no requerirán grandes instalaciones o materias primas raras. Tan sólo el conocimiento permitirá su uso" [18].

"Pienso que no es exagerado decir que estamos en el vértice de la mayor perfección de la maldad extrema, una maldad cuya posibilidad se extiende mucho más allá de la de las armas de destrucción masiva legadas a las naciones estados, hasta el sorprendente y terrible poder de individuos extremistas".

"En realidad, durante años hemos tenido en nuestras manos advertencias claras de los peligros inherentes del conocimiento generalizado de las tecnologías GNR [genética, nanotecnología y robótica] -de la posibilidad del conocimiento solo que hace posible la destrucción masiva. Pero estas advertencias no han sido ampliamente publicitadas; las discusiones públicas evidentemente han sido inadecuadas. No hay ganancias al publicitar los peligros", escribió Joy.

Los directores de la Iniciativa Nacional de la Nanotecnología (National Nanotechnology Initiative, NNI) en Washington, dicen que quieren explorar el lado oscuro de la nanotecnología, en parte para evitar los problemas que actualmente rodean el campo emergente de los alimentos de ingeniería genética (también conocidos como de biotecnología). La biotecnología -la práctica de meter genes de una especie en otra no relacionada (por ejemplo, metiendo los genes de una trucha en un tomate, para ayudar al tomate a sobrevivir el clima frío)- fue promovida por un puñado de corporaciones químicas ayudadas por reguladores federales flexibles, algunos de los cuales llegaron a sus empleos federales recién salidos de las oficinas ejecutivas de las corporaciones químicas a las cuales se les contrató para regular. [Rachel's #381, #382].

Entre 1994 y 2001 se introdujo rápidamente productos de ingeniería genética primero en las provisiones de leche de los EE.UU. y luego en el maíz y la soya, con la ausencia notable del debate público hasta después de que fuese una realidad. De hecho, la Dirección de Alimentos y Medicinas de los EE.UU. (U.S. Food and Drug Administration, FDA) declaró que era ilegal para los tenderos o para cualquier otra persona etiquetar un producto como "no de ingeniería genética", con el propósito de evitar que los ciudadanos escojan con fundamento al comprar los víveres [19]. El entusiasmo del gobierno por los alimentos de biotecnología ha sido sobrepasado sólo por su deseo de reprimir el debate público sobre esa tecnología.

Fue un pequeño grupo de investigadores independientes en el oeste de Canadá -el Etc Group (www.etcgroup.org)- en sociedad con otras organizaciones no gubernamentales, quienes primero revelaron el lado oscuro de la biotecnología. Una vez que empezaron a conocerse los hechos, la reacción pública fue rápida y fuerte. Muchos gobiernos en Europa prohibieron la importación de alimentos de biotecnología de los EE.UU. Los científicos de la Dirección de Alimentos y Medicinas de los EE.UU. se quejaron públicamente de que sus dudas acerca de la seguridad de los alimentos de biotecnología habían sido ignoradas y ocultadas [Rachel's #685]. Funcionarios del gobierno canadiense afirmaron que las compañías químicas les habían ofrecido sobornos para aprobar la leche de biotecnología [Rachel's #593, #621, #639].

La historia de la biotecnología no ha terminado. Eventualmente las corporaciones químicas-biotecnológicas, con el gobierno de los EE.UU. interfiriendo a su favor, pueden vencer la resistencia mundial a los "alimentos frankenstein" como se les conoce ahora popularmente. No obstante, según casi cualquier criterio la introducción de la biotecnología ha sido una debacle de relaciones públicas, un escándalo científico y un desastre para las relaciones internacionales de los EE.UU. Los entusiastas de la nanotecnología en Washington están ansiosos de evitar la repetición de la biotecnología, por no decir algo peor.

Para mostrar su disposición a considerar el lado oscuro de la nanotecnología, la Fundación Nacional de la Ciencia (National Science Foundation, NSF) celebró una conferencia en septiembre de 2000 sobre "Societal Implications of Nanoscience and Nanotechnology" ("Implicaciones de la nanociencia y la nanotecnología en la sociedad"). Posteriormente, la NSF publicó un informe de 272 páginas sobre la conferencia, editado por Mihail Roco y un colega de la NSF [20].

En su informe, la NSF reconoce las siguientes clases de problemas provenientes de la nanotecnología:

** la nanotecnología puede aumentar "la desigualdad de la riqueza", creando un tipo de "nano división" debido a que "aquellos que participan en la 'nano revolución' están en posición de volverse muy ricos", mientras que "quienes no participen podrán encontrar cada vez más difícil pagar las maravillas tecnológicas que engendre" [20, pág. 11].

** los tratamientos médicos basados en la nanotecnología pueden ser caros "inicialmente", "por lo tanto accesibles sólo a los muy ricos" [18, pág. 11].

La NSF propone resolver estos problemas contratando científicos sociales, filósofos de ética y otros "representantes profesionalmente entrenados en el interés público" "capaces de actuar como comunicadores entre los nanotecnólogos y el público o los funcionarios del gobierno" [20, pág. 12]. En otras palabras, se contratará a expertos de opinión para decirles a los expertos en nanotecnología lo que los no expertos piensan acerca de todo esto, para ayudar a los expertos en nanotecnología a tomar decisiones sobre cómo hacer uso de esta nueva tecnología.

Como lo visualiza la NSF, el público general, cuya sociedad está a punto de ser "revolucionada" por la nanotecnología en los próximos 10 a 20 años, no tendrá ni voz ni voto en el desarrollo de la nanotecnología, excepto por supuesto pagar por ella.

Los ambientalistas alegan que la comercialización de la nanotecnología ofrece una oportunidad de intentar un enfoque más concienzudo a la innovación industrial, adoptando el principio de la precaución de "mejor seguro que arrepentido", en lugar del más tradicional "al diablo los cañones, arremetamos a toda máquina" [21]. Nadie discute que la vieja manera creó beneficios substanciales, pero los costos para la salud humana y el medio ambiente han sido enormes, y semanalmente -si no diariamente- se descubren sorpresas nuevas y desagradables. De hecho, no es exagerado decir que hay un consenso entre muchos biólogos de que la biosfera está siendo destruida por innovaciones técnicas previas [22, 23]. Quizás esta vez podríamos tener los beneficios de la nueva tecnología y minimizar las sorpresas desagradables.

La Academia Nacional de Ciencias, la cual maneja la Iniciativa Nacional de la Nanotecnología (National Nanotech Initiative), parece estar de acuerdo en que debería estudiarse la nanotecnología, pero quiere hacerlo a medida que se introduzca la tecnología, no antes. La diferencia es crucial. La historia revela vívidamente que después de que una nueva tecnología ha logrado un éxito comercial, es casi imposible frenarla, mucho menos detenerla. Incluso cuando se hacen evidentes problemas de salud pública importantes, como con los asbestos, la gasolina con plomo, los clorofluorocarbonos y los combustibles fósiles, puede tomar de 30 a 100 años cambiar el curso e introducir alternativas más sensatas. El único momento factible para aplicar restricciones a la nanotecnología sería ahora.

El mecanismo para aplicar las restricciones sería la participación democrática de un amplio espectro del público general, buscando verdaderamente su orientación, no simplemente intentando manipularlo como a tantos robots. Ahora hay disponibles numerosas técnicas avanzadas para captar al público en un debate informado [24], pero, hasta ahora, la Fundación Nacional de la Ciencia no ha mostrado señal de intentar ninguna de ellas.

[Continuará.]

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[1] Mihail C. Roco y William Sims Bainbridge, editores, Converging Technologies for Improving Human Performance (Washington, D.C.: National Science Foundation, junio 2002. http://rachel.org/library/getfile.cfm?ID=208

[2] "The Little BANG Theory", ETC Group Communique #78 (marzo/abril 2003). Disponible en el Internet en http://www.etcgroup.org/documents/comBANG2003.pdf .

[3] Anónimo, "Small Times Magazine Names Top 10 Small tech Hot Spots", Small Times 12 de marzo de 2003. Disponible en http://www.smalltimes.com/document_display.cfm?document_id=5641

[4] Barnaby J. Feder, "Oppositiopn to Nanotechnology", New York Times 19 de agosto de 2002, pág. C5.

[5] Richard E. Smalley, "Of Chemistry, Love and Nanobots", Scientific American Vol. 285, No. 3 (septiembre 2001), págs. 76-77. Y: George M. Whitesides, "The Once and Future Nanomachine", Scientific American Vol. 285, No. 3 (septiembre 2001), págs. 78-83.

[6] Arjun Makhijani y Scott Saleska, The Nuclear Power Deception; U.S. Nuclear Mythology from Electricity "Too Cheap to Meter" to "Inherently Safe" Reactors (New York: The Apex Press, 1999). ISBN 0-945257-75-9.

[7] William J. Broad, "Chain reaction; Facing a Second Nuclear Age", New York Times Week in Review 3 de agosto de 2003, pág. 1. Y ver J. R. Pegg, "Bush Administration Keen on New Nuclear Weapons", Environment News Service, 7 de mayo de 2003, disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=228 .

[8] William Cosgrove, "Number of Killer Storms and Droughts Increasing Worldwide", World Water Council (Marsella, Francia) 27 de febrero de 2003. Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=229 .

[9] Ver, por ejemplo, Rachel's #529, #689. Sobre el plomo y el cáncer y la enfermedad cardiaca, ver M. Lustberg y E. Silbergeld, "Blood lead levels and mortality", Archives of Internal Medicine Vol. 162 (2002), págs. 2443-2449.

[10] Para obtener una extensa documentación de estas afirmaciones, ver muchos números anteriores de Rachel's, disponibles en http://www.rachel.org .

[11] Los informes sobre los últimos estudios pueden encontrarse en los sitios web descritos en Rachel's #769.

[12] Joe Thornton, Pandora's Poison; Chlorine, Health, and a New Environmental Strategy (Cambridge, Mass.: MIT Press, 2000). ISBN 0262201240.

[13] Ricki Lewis, "The Rise of Antibiotic-Resistant Infections", FDA [U.S. Food and Drug Administration] Consumer Magazine (septiembre 1995). Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=230 .

[14] Ver Rachel's #760 y la bibliografía que se cita en ese número. Además de los escándalos descritos en Rachel's #760, el maíz ilegal Starlink de biotecnología en cientos de productos que llegan al consumidor; la canola ilegal de biotecnología en los campos de canola canadienses; el algodón ilegal de biotecnología en la India; y quizás el maíz ilegal de biotecnología en el centro de México han sido reportados en los pasados dos años; ver Justin Gillis, "Little Oversight of Altered Crops", Washington Post 25 de abril de 2003, pág. E4. Y ver Marc Kaufman, "The Biotech Corn Debate Grows Hot in Mexico", Washington Post 25 de marzo de 2002, pág. A9.

[15] Algunos subsidios escondidos se han descrito en Shannon Collier y otros, Green Scissors (Washington, D.C.: Friends of the Earth and others, 8 de mayo de 2003). Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=231 .

[16] M.C. Roco, "From Vision to the Implementation of the U.S. National Nanotechnology Initiative", Journal of Nanoparticle Research, Vol. 3, No. 1 (2001), págs. 5-11.

[17] Kurzweil citado en Sean Howard, "Nanotechnology and Mass Destruction: The Need for an Inner Space Treaty", Disarmament Diplomacy No. 65 (julio-agosto 2002), págs. desconocidas. Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=233 .

[18] Bill Joy, "Why the Future Doesn't Need Us", Wired (abril de 2000), pág. desconocida. Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=209 .

[19] Ver Rachel's #382. Monsanto, el gigante químico que tiene la patente de la rBGH, una hormona sintética que hace que las vacas aumenten su producción de leche, en julio de 2003 demandó a algunos ganaderos lecheros de Maine para que dejaran de etiquetar su leche "sin rBGH". Ver David Barboza, "Monsanto Sues Dairy in Maine Over Label's Remarks on Hormones", New York Times 12 de julio de 2003, pág. desconocida.

[20] Mihail C. Roco y William Sims Bainbridge, Societal Implications of Nanoscience and Nanotechnology (Washington, D.C.: National Science Foundation, marzo 2001). Disponible en http://rachel.org/library/getfile.cfm?ID=217 .

[21] Sobre el principio de la precaución, ver, por ejemplo, http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=187 y http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=188 y http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=189 y http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=227 y http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=195 y http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=197

[22] Ver, por ejemplo, Peter M. Vitousek y otros, "Human Domination of Earth's Ecosystems", Science Vol. 277 (25 de julio de 1997), págs. 494- 499. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=200

Y: Jane Lubchenco, "Entering the Century of the Environment: A New Social Contract for Science", Science Vol. 279 (23 de enero de 1998), págs. 491-497. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm? ID=203

[23] William K. Stevens, "Lost Rivets and Threads, and Ecosystems Pulled Apart", New York Times 4 de julio de 2000, pág. F4. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=233

[24] Maria B. Pellerano y Peter Montague, "Democracy and the Precautionary Principle: An Introduction", artículo inédito (en imprenta) julio de 2002. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=161

 

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