EL PRINCIPIO DE LA FELICIDAD O EL RECHAZO A SER FELIZ

 "Existen deseos que no envejecen. Sencillamente pasan de moda de vez en cuando, o entran de nuevo en moda de vez en cuando. La felicidad es uno de estos eternos deseos básicos" (Ludwig Marcuse). Durante el curso de la historia, todas las escuelas filosóficas han analizado el significado de la felicidad. "La felicidad es la llave del mundo", según Emmanuel Kant, el gran filósofo del Siglo de las Luces, y que ha sido descrita por muchos filósofos, como el más alto valor de la vida humana.
 
Pero, ¿Qué significa realmente la felicidad o ser feliz? ¿Cómo se hace uno feliz? ¿De qué depende la felicidad? ¿De encontrar el significado de la vida, o de tener suficiente seguridad material y emocional?

¿O siendo exitoso o famoso? , ¿Cuál es la verdadera felicidad? A través de toda la historia, estas preguntas han sido respondidas de muy diferentes maneras. La transformación social del término felicidad está también expresada en el idioma. En alemán, el término histórico de felicidad "gelycke y gilcki" ("destine" en francés), fue originalmente un término que describía un "acuerdo, logro, destino". Resulta interesante ver, desde el aspecto sociológico, el cambio en el significado de la palabra. En la antigüedad, el término es "doble fortuna" y de esta forma se relaciona con cambios en la suerte y la desgracia. Está representado por la Diosa Fortuna. 

El mismo concepto estuvo también representado por el Dios Romano Jano, el dios para pasar a través de la puerta. A menudo el mismo es ilustrado con dos cabezas que simbolizan de esta manera la entrada y la salida. Estos símbolos de buena y mala fortuna pueden aun ser encontrados en la representación de obras de arte, hasta el período barroco.

La rueda de la suerte se convierte, de esta forma en el símbolo central que representa los cambios en la vida "suerte o desventura". Con la industrialización el concepto de "felicidad/suerte" cambió drásticamente en su significado se alejó de la comprensión fatalista de ser dependiente de factores externos y coincidencias, y también se alejó del concepto de que el destino es una expresión de sentimientos internos y que puede ser elaborado por uno mismo. De esta manera, la Suerte ya no es el sujeto de la "observación mágica" ( Novalis), sino que se convierte en un asunto de relacionarse con algo que puede ser obtenido por uno mismo a través de "genios estratégicos", como lo define Carl v. Clausewits.

En alemán moderno el término "felicidad" tiene dos significados: Primero, cuando hablamos de determinadas situaciones, en el sentido de tener suerte describiendo de esta manera una situación o coincidencia feliz, afortunada, pero también impredecible y en segundo lugar cuando nos preguntamos acerca del significado de la vida cuando lo hacemos, por ejemplo, en discursos conmemorativos o despedidas de duelo, cuando damos fe de que alguien ha tenido una vida plena.

Los filósofos se ven a sí mismos como guías que ayudan a la gente a encontrar el camino a la felicidad. Algunos filósofos desarrollaron conceptos utópicos, prometiendo emperadores justos o una mejor ciencia o la comprensión y el conocimiento de mayor alcance. Pero lo que estos filósofos, casi todos, tienen en común es la felicidad del individuo, su individualismo y libertad.

La felicidad es tan parte de las teorías filosóficas sobre la vida como los son los asuntos del nacimiento y la muerte, el amor y el desengaño, la alegría y la pena. Sólo pocos filósofos colocan la felicidad y el bienestar de un grupo, una sociedad o un estado por encima de la felicidad de un individuo. Las filosofías socialistas y comunistas consideran un mejor estado o un nuevo hombre que puede ser feliz en este estado.

No obstante, el término felicidad no aparece en los diccionarios marxistas. Para muchos de los investigadores filosóficos, la felicidad representa un valor muy especial que no puede ser reconciliable con las condiciones de la humanidad. Siegmund Freud, el padre de la psicología, pensó que luchar por la felicidad era el objetivo de todos en la vida, pero estuvo de acuerdo con la mayoría de los filósofos que este objetivo se sitúa en gran contraste con el macrocosmos y el microcosmos. En su opinión todas las cosas en el universo son contrarias al logro de la felicidad, y el concepto total no está ni siquiera incluido en el "plan de la creación".

Todo se opone a la felicidad: La pena, la enfermedad, el envejecimiento, el desequilibrio y la injusticia del mundo, así como las limitaciones e inadecuaciones de cada individuo.

Yo presentaré sólo algunas de las más importantes teorías filosóficas de la historia occidental sobre el tema de la felicidad, en un pequeño resumen: Aristóteles, Xenón Tomás Aquino, Kant, Meister Eckart y Albert Scweitzer. Pero primero, permítanme presentarles brevemente el concepto de felicidad contenido en la filosofía china entre los años 600-400 A.N.E. En la segunda mitad del siglo 6 A.N.E., la muy altamente desarrollada civilización china atravesó por una crisis. En aquel tiempo, Confucio ya tenía 50 años y era alguacil de la policía. Fundó una nueva filosofía de la moral a fin de impedir que el país se desmembrara. Él predicaba la justeza moral y la recuperación de todos los viejos valores tradicionales que honraron a los emperadores de siglos pasados como santos, y sostuvo la importancia de los valores familiares, especialmente las virtudes de la bondad y la benevolencia. Confucio no pudo, no obstante, hacer que sus ideas funcionaran consigo mismo, su medio estaba "contra él". En el año 479 A.N.E. murió a los 72 años, muy respetado pero infeliz. Un filósofo chino posterior Yang Chu (siglo 3 A.N.E., en un momento en que las enseñanzas de Confucio fueron recogidas) trató de probar que la justeza no necesariamente llevaba a la felicidad, y que de acuerdo a lo que se pudo recopilar sobre Confucio, describió a este último como" la persona más perdida y el alma más acosada de toda la humanidad". 

La historia moderna también describe a Confucio como resignado y decepcionado de la vida. En todo el mundo, Confucio es reconocido como "el más influyente de todos los filósofos". Lao tse quien vivió aproximadamente en la misma época de Confucio, y que nació alrededor de 45 años antes que él, enseñó lo totalmente opuesto, o sea: nada necesita ser hecho, renovado o cambiado. El pensó que la razón de los males de su época eran precisamente los hechos de los emperadores honrados y respetados por Confucio. Su concepto de la curación significaba exactamente no hacer nada. El estar activo e interferir era la verdadera enfermedad de todos los tiempos. Muy profundas falsedades internas se habían infiltrado en los equilibrios, y cualquier interferencia aumentaría estos problemas (escrito en las 5 000 palabras del Taoteking de Lao tse.) "La persona cabal no tiene que hacer nada", y desde su punto de vista existía sólo una libertad que era "llegar limpio a la muerte". "Tao" es el camino y al mismo tiempo también el "significado del camino, un no ser y ser, muerte y vida, felicidad y desventura, conocimiento y acción, triunfar y fracasar". Pero no predicó el puro escape de la realidad y ascetismo, si no que el hombre deba ser parte del mundo y actuar en correspondencia, pero de forma tal que muestre que él no es de este mundo.

La historia asume que Lao tse se remitía a fuentes más antiguas de sabiduría, de las cuales desafortunadamente no queda casi nada. La palabra clave de Laoteking es simplicidad. "Si creamos el mayor vacío, crearemos un sólido silencio". Problemas crecientes en China hicieron que Lao tse abandonara el país. Y este hombre Lao tse se pierde en las leyendas de la historia. El mismo es descrito como una persona feliz por parte de los historiadores. Su meta no era entrar a Nirvana, sino de la forma en que está escrito en el Taoteking "...convertirse en alguien con polvo. Esto significa convertirse en alguien a un profundo nivel". Él vivió y murió como predicó: sin ilusiones y sin condiciones en la vida.

Pitágoras (562-496), un contemporáneo de Lao tse que vivía en Grecia, estuvo tratando de establecer las leyes originales del mundo. Se mantuvo investigando vínculos numéricos invariables entre todos las cosas. Un mundo estructurado de acuerdo a las matemáticas, comprensible y racional, del cual es parte el alma inmortal en su infinita reencarnación. El alma es parte de la divinidad cósmica, y según Pitágoras la mayor felicidad del hombre es su propia realización a través de reflexiones filosóficas. "Toda la vida es sufrimiento", según la comprensión del príncipe indio Siddharta quien vivió en el siglo 5 A.N.E. A los 29 años, en línea con la tradición brahman india, renunció a su vida de mundo, sus esposas, su hijo, sus padres, su futuro como rey, a fin de derrotar la pena, la muerte y las pérdidas, viviendo estas para poder experimentar la felicidad de una increíble liberación radical. Siddharta, al igual que muchos otros, se convirtió en un asceta errante. Su "iluminación" debajo de una higuera (lo cual le dio el nombre de Buda, el iluminado) constituía una experiencia liberadora de comprensión: la miserable cadena de causas como el nacimiento, la edad, la enfermedad y la muerte, son las causas de una intensa necesidad de vivir, la cual parte de la "sed" del deseo. Su principal preocupación era trascender el sufrimiento de este mundo. Ni la unidad mística con lo divino, ni la inmortalidad o la libertad del sufrimiento traerá felicidad, sino la inquietud, la constante renovación de la existencia en este mundo, una progresión consciente y gradual hacia la No existencia, hacia Nirvana, traer la salvación y de esta forma la felicidad.

La comprensión de Buda del mundo difiere de la tradición brahamana, que plantea que toda la realidad está basada en un ser eterno, el cual está hecho de una o varias sustancias. Para Buda no hay nada constante en este mundo, el mundo está constantemente cambiando y transformándose. Buda murió alrededor del año 480 A.N.E. El Budismo también ha atravesado por muchos cambios, y experimentado un renacimiento en el mundo del entretenimiento durante los últimos 20 años; se juega como un juego nuevo preguntando "quién soy", esperando por siempre encontrar la respuesta en nuestra búsqueda de la felicidad.

En el año 300 A.N.E., la ciudad de Alejandría en Egipto era una capital del mundo altamente desarrollada, bajo el reinado del ilustrado y tolerante Ptolomeo I. Aparentemente, no había nada que impidiera a alguien de la clase superior, rica y bien educada, ser feliz. No obstante, el tener tanto de algo bueno en la vida creó un cierto aburrimiento, y la pregunta que más a menudo se formulaba era: ¿Por qué estamos viviendo?

Hegesias, un filósofo que vivía en la ciudad en aquel tiempo, fue el director de la escuela filosófica para los hedonistas. El fundador de dicha escuela había sido Aristipp, un discípulo de Sócrates. Los hedonistas creían que la felicidad era la meta y el objetivo supremos de la acción humana. Para ellos, la felicidad significaba disfrutar de la vida, encontrar placer y lujuria. La mayor felicidad para el hombre era simplemente disfrutar de los placeres. Pero el propio Hegesias representaba un profundo y oscuro pesimismo. El fue identificado como "la persona que te lleva a la muerte con su conversación", ya que le hablaba a la gente en las calles diciéndoles que no había una razón lógica para seguir vivo, que el suicidio era la mejor solución. En aquel momento los griegos tomaban los debates filosóficos y los razonamientos muy seriamente, y ciertamente la tasa de suicidios incrementó tanto, que Ptolomeo tuvo que prohibir este tipo de debates. La antigua palabra griega para la felicidad "olgos" significa poder, riqueza, fuerza y vida. En los tiempos griegos de los relatos épicos, la lírica y el drama, la suerte de un hombre estaba en manos de los poderosos, y el hombre era un simple objeto de juego de los dioses. Pero toda la felicidad en la vida termina antes de la muerte. La épica y el lirismo de la antigua Grecia se convirtieron en la base del pensamiento europeo.

En los siglos 5 y 6 A.N.E. no se había inventado aún el más allá para la mayoría de la gente. Cualquier cosa que pudiera ser temida o esperada de los dioses sucedía en la vida presente. La nueva y revolucionaria conciencia de que la felicidad no puede ser ofrecida como tal por los dioses, si no que la felicidad dependerá de tus propios pensamientos y tu propia alma, fue aceptada en Grecia en el siglo IV. Los viejos conceptos como la unidad y la singularidad del mundo se desintegraron. La nueva idea era que ahora uno podía crear su propia felicidad, a uno se le podía enseñar a ser feliz.

El hallazgo de nuestra propia felicidad estaba ahora construido teóricamente, y con el mismo se estableció la idea de que se podía aprender la felicidad, por tanto se podía enseñar la felicidad y desde entonces, la parte "iluminada" de los seres humanos esperan la salvación no de sus dioses sino de sus maestros. Epicuro (341-270 A.N.E.), un influyente filósofo de la antigüedad, transmitió una nueva utopía en sus enseñanzas: la lucha por una vida más cómoda y placentera, en la cual el placer es el mayor bien. Epicuro consideró inferiores al estado y a la política, y propagó la vida en un círculo privado. El estilo de vida epicureano se extendió ampliamente en la antigua Grecia y Roma. La afirmación: "El alma inferior es volada en pedazos por la buena suerte, y derribada por las desgracias" pertenece a Epicuro (Gnomologiun cod. Paasini 1168-Us. 488). El plantea que la única meta en la vida de una persona es lograr la felicidad, impidiendo de esta forma la indiferencia.

Platón (427-347A.N.E.) continuó los trabajos y las teorías de su maestro Sócrates (ejecutado por ateísmo en el año 470 A.N.E.). Hasta hoy no se conocen las líneas exactas divisorias entre Sócrates y Platón. Platón logró transformar la "fortuna del buey" de seguridad y plenitud en una "fortuna de la filosofía de la felicidad de la ilustración. La justicia crea armonía, y la armonía es la base del bienestar del alma que se divide en 3 partes: el pensamiento, la voluntad y el deseo. Si estas 3 partes del alma están en armonía unas con otras y su ambiente, entonces se logrará la felicidad del individuo. La idea del altísimo Dios juega un importante papel en Platón: es la madre de todas las ideas, es la meta final en este mundo. El cuerpo, así como los sentidos, restringen al hombre de lograr este bien mayor con la ayuda de las virtudes. Platón nombra 4 virtudes cardinales: la sabiduría, la valentía, la moderación (que significa estar equilibrado entre el placer y el ascetismo, entre la severidad y la bondad, etc.) y la justeza.

Las desdichas humanas provienen de una falta de justeza. Todo el concepto de una estructura democrática está basado en el concepto de la justicia. La verdadera felicidad para Platón significa ser capaz de escapar del mundo de las ideas. Esto puede ser logrado viviendo una vida virtuosa, escapando de esta forma al círculo de reencarnación y alcanzando de esta forma "las islas de los bienaventurados". Aristóteles fue considerado el padre de la filosofía antigua (382-322 A.N.E.), debido a que desarrolló la lógica - la ciencia de la forma y el método del pensamiento verdadero como una ciencia propia. Fue un fuerte adversario de Platón, aunque algunas de sus ideas son similares. Para Aristóteles, lo mejor en la vida de una persona es que esta exprese lo mejor de su naturaleza, se comporte bien y sea moral. Un buen carácter es parte constituyente de una vida humana exitosa. La felicidad para Aristóteles es el mayor bien y la meta final de todos. Para él, la felicidad no es una posesión, sino un estado del ser que se desarrolla a partir de las experiencias del individuo en la vida. Esto constituye vivir la vida a partir de los talentos innatos que el hombre tiene que poner en práctica. El alma representa vida y energía para Aristóteles, la cual no puede ser separada del cuerpo ya que no posee energía propia. Para él no existe por tanto una vida después de la muerte, y la felicidad no puede ser transferida al siguiente mundo. Para él, el espíritu y la acción, la acción y la felicidad son indisolubles. La vida es todo, la energía del espíritu es la felicidad. La felicidad es la vida. Los estoicos estaban constantemente en disputa con los epicureanos, a pesar detener muchas cosas en común.

El fundador de la escuela filosófica del estoicismo fue Elea Xenón. El movimiento estoico corrió paralelo al movimiento epicureano durante más de 500 años. Empero, para los estoicos la comprensión de la felicidad también incluía a la familia y la sociedad. No obstante, ambas escuelas estaban convencidas de la capacidad de comprensión del raciocinio humano, y también estuvieron convencidos de que era posible influir en los pensamientos, los sentimientos y las emociones de la mente. De esta forma, sus conceptos fueron similares a los del movimiento de la Ilustración 2 000 años más tarde.

Al igual que los estoicos y los epicureanos, Aristóteles predicó que el suicidio era un medio realista de felicidad en esta vida, ya que ofrecía protección contra la desventura no soportable. Los estoicos querían encontrar reglas y modelos de conducta que fueran estabilizadores en aquellos tiempos confusos. Por tanto, pusieron la virtud al mismo nivel que la felicidad, y la felicidad se convirtió en una virtud. La felicidad también significaba autocontrol, así como lealtad a los valores existentes, y es ello lo que diferencia al hombre de los animales. Los estoicos se veían así mismos como gente práctica y no teórica. La palabra clave de los estoicos es: "vivir con naturalidad", es decir que el hombre como ser sensato necesita llevar una vida natural. Una vida sensata significa tener en miras una sola virtud: la dicha. En nuestra lengua, en la actualidad aún, reconocemos la compostura y la calma estoica de una persona.

La dirección filosófica de la antigüedad creó aún, nuevamente, un último sistema abarcador en sus finales y con el comienzo del surgimiento del Cristianismo: el neoplatonismo que cubre los siglos 2 al 6 A.N.E. Platón (204-270 A.N.E.) es uno de sus más conocidos representantes. El habla acerca de Dios "el Padre de todas las almas" y acerca del "regreso del individuo a su fuente original a fin de conducirle al único y más alto". De esta forma, se estableció firmemente en el mundo occidental el alejamiento del concepto de muchos dioses diferentes hacia una comprensión monoteísta. Para Platón, el único, el primero, el eterno, el más alto, el bien más alto está en contraste con la materia. El ser más alto irradia, al igual que el sol, hacia todas las cosas existentes. Toda el alma del mundo es parte de la radiación divina de Dios, y puede ser encontrada en el alma de cada individuo. La más alta meta de una persona y su buenaventura es reunir su alma con el alma divina de donde proviene. Esta idea la encontramos de nuevo en las enseñanzas cristianas.

La exigencia básica del Cristianismo trasciende a todas las otras religiones pidiendo: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Cristo envió a todos sus discípulos a enseñar a la gente, teniendo de esta forma un enfoque internacional desde el comienzo. Las cruzadas de la Edad Media, las actividades misioneras dentro de los 2 000 años desde el nacimiento de Cristo, todas se remiten a esta comprensión. El propio Cristo no conoció diferencias de clases. Él se pronunció: "Vosotros que trabajáis y soportáis una pesada carga". La iglesia con sus crecientes poderes e importancia, desarrolló esta afirmación en una ideología de la salvación. Proclamó el concepto del Cristianismo como el único y el correcto. Y en nombre del mismo, colonizó naciones enteras por todo el mundo con entusiasmo de misionero, extinguiendo de esta forma la propia identidad de los pueblos. Esta es la primera religión en haberse expandido por todo el mundo en tal escala.

La cruz sobre la que Jesús murió se convirtió en un símbolo de redención: el camino de la pena se convirtió en el camino de la salvación, de hecho el camino a toda la felicidad abarcadora. Experimentar que se puede "reducir la pena hablando de ella", no obstante nunca evitarla, sino en su lugar atravesar por la misma: Experimentar este proceso traer cambios; una mayor intrepidez. El sufrimiento te acerca a Dios, y de esta forma puedes lograr una mayor realización en tu vida. El principal enfoque de la historia de la creación no está en la descripción del paraíso sino en la descripción de la Caída del Hombre.

Los agnósticos (alrededor de 150-200 de nuestra era) fueron un movimiento dentro del Cristianismo, que trató de combinar elementos de antiguo origen oriental (en parte cristianos y en parte no cristianos) con las ideas filosóficas de Platón, Pitágoras y los estoicos. Este movimiento es extendió ampliamente, y resultaba peligroso para un Cristianismo en franco desarrollo. Un tema central de la filosofía agnóstica era el problema de la justificación de Dios, así como del origen e importancia del bien y el mal. ¿Por qué, según los agnósticos, este Dios de absoluta y completa perfección creó un mundo de mal, del cual su hombre creado necesita ser redimido? Esta pregunta ganó considerable importancia en el Cristianismo, ya que la idea de un creador del mundo fue tomada por el Judaísmo que veía el mundo como un lugar de desastre y pecado. El más alto Dios envía a su hijo a redimirnos, y él en su lugar nos recuerda de nuestro hogar celestial y se revela como el mensajero enviado por Dios declarando: "Yo soy el camino", "Yo soy la verdad", "Yo soy el pastor", "Yo soy la vida".

En el agnosticismo, el alma del individuo es sólo un escenario donde tiene lugar la eterna disputa entre el bien y el mal. Con este enfoque, los agnósticos entran en contraste con la comprensión cristiana de una dignidad del alma individual. No obstante, los agnósticos también hablan de una separación del hombre de la felicidad en este mundo. Ellos hablan del destino del alma, que vino a este mundo de su origen divino, es decir, del mundo de la luz (el paraíso) causado por la trágica Caída del Hombre. También hablan del alma como un extraño en este mundo, y de estar prisionera del sufrimiento. Para los agnósticos, la felicidad radica en la liberación del alma y el regreso a su hogar en el mundo de la luz.

Agustín (354-430), uno de los padres más jóvenes en la nueva iglesia cristiana en desarrollo, poseía una enorme influencia. Agustín escribió también un libro sobre la felicidad. Se le consideraba un hombre de gran temperamento, caracterizado por una pasión inusual y un increíble apetito por la vida. También se le describe como un libertino inquieto, enigmático y de gran talento pero también como un estudiante muy dotado, impulsado a través de la vida por el deseo de encontrar la verdad acerca de la felicidad, y por tanto la felicidad de la verdad. Aunque la felicidad no estaba destinada para este mundo, tenía que existir ya que era pensable. Se dio cuenta a mediados de su vida que la búsqueda de la felicidad humana era vacía e insuficiente, y este descubrimiento cambió su vida. Estudió seriamente la filosofía de la antigüedad. Fue un retórico virtuoso, y se convirtió en orador del emperador, una profesión que particularmente no le gustaba ya que se le obligó a sostener elogios en contra de sus convicciones internas.

Agustín comenzó su carrera filosófica como agnóstico, y cambió sus enfoques filosóficos muchas veces durante su vida. Como buscador de la felicidad y de la verdad, que lo quería todo, investigó los movimientos básicos de la filosofía antigua especialmente el tema de la felicidad. La felicidad, según Agustín, es algo para todos los hombres. Felices son las personas activas, dotadas y entusiastas, las personas que les gusta hacer lo que hacen, y que son capaces de hacer. Cualquier cosa necesaria para esto puede ser enseñada, según él, o puede ser aprendida o practicada. En este sentido está en consonancia con los "felicistas" de la actualidad, los investigadores modernos de la felicidad. "Feliz es aquel que tiene a Dios", el propio Agustín no fue una persona feliz o contenta. Para él, las circunstancias en que vivió no eran felices, y no era capaz de cambiarlas para sí mismo. El significado del Cristianismo: felicidad y pena, está reflejado de esta manera en la vida de Agustín.

El Evangelio significa las noticias alegres, y también significa la promesa de felicidad y gracia, alivio y salvación de las restricciones externas e internas, así como la liberación de todas las restricciones sociales. El corazón con todos sus atributos de amor se convirtió ahora en el centro del ego, en lugar de la mente. Tenía que estar libre de prejuicios y ser abierto, libre de malos pensamientos. Y el amor del corazón no debía ser entregado a la familia inmediata sino a toda la gente: "Amad a tu prójimo como a ti mismo". Mientras que anteriormente era la mente la que se usaba en exceso, porque se consideraba que el hombre era capaz de cambiar su mundo por medio de su mente a fin de vivir felizmente, ahora era el corazón el que sufría del cruel uso excesivo. El Evangelio promete una verdadera felicidad irradiante, la felicidad de todos los santos, la felicidad completa si aceptas al Evangelio y sus mandamientos.

A finales del siglo 3, el imperio romano se había hecho ingobernable, las ciudades inhabitables, había escasez de viviendas, pobreza y miseria social, y se podía percibir una cierta agresividad como resultado de estas cuestiones. La pobreza y la tristeza no podían ser eliminadas, pero se podían manejar mejor ambas situaciones con simplemente transfigurarlas. Los hombres jóvenes cristianos de origen rico la vanguardia de aquellos tiempos trataban de escapar de estos problemas insolubles de las ciudades adoptando esta actitud de "amor del corazón" y "sólo Dios", y entraban a los monasterios y se convertían en pobres por elección propia. Luchaban con fuerza y severo ascetismo contra los deseos de la carne, y también luchaban contra todo lo que consideraran que fuera un pecado ante los ojos de Dios. De esta forma encontraban la felicidad, y como esta forma era muy diferente y libre, atraía cada vez a más gente en aquellos tiempos confusos. El monje retirado se convirtió en el símbolo de su tiempo, y las familias se sentían increíblemente orgullosas de tener un "Santo" en la familia. De esta forma, por lo menos algo de felicidad podía tocar a la familia.

La Edad Media de los siglos 9 al 15 de nuestra era estuvo marcada por los escolásticos cuyos miembros fueron John Scotus de Irlanda (el Carlo Magno de la filosofía escolástica), Anselmo de Canterbury, Alberto Magno, Tomás Aquino y Dante. La tarea histórica de los escolásticos era traer al orden y darle sentido al sistema y a los dogmatismos relacionados con el Evangelio de Cristo, sus discípulos y la Biblia Sagrada establecida por los Ptristicers*.

Tomás Aquino (1225-1274), una gran personalidad de la Escolástica e hijo de una poderosa familia normanda de condes, fue un escritor muy activo. Todas sus obras publicadas a finales del siglo XIX contienen un total de 34 volúmenes. No era temperamental como Agustín, ni tampoco fue un ermitaño. Decidió convertirse en monje para gran horror de su aristocrática familia quien lo intentó todo para disuadirlo. Fue incluso secuestrado por sus hermanos y mantenido prisionero en una torre, y se le envió una hermosa muchacha para hacerle cambiar de parecer. Tomas fue un joven tranquilo y amistoso, pero muy pesado y apodado por ello como "el buey mudo". No obstante, no influenciado por nada, entró en la orden de los Dominicos a la edad de 19 años. La orden de los Dominicos es una orden de oradores y mendigos; aquí pudo vivir su vida según el Evangelio y pudo combinar los problemas del aquí y el ahora con su creencia y conocimientos. De esta manera, le fue posible experimentar los dos lados de la vida, la felicidad completa e incompleta.

La "Teología Suprema" es su mayor obra y tanto que en seguida le dio, en vida, el título de "Conde de la Filosofía". Aún hoy, Tomás Aquino no ha sido sobrepasado en la Iglesia Católica, pero no fue reconocido como filósofo de la iglesia hasta 1879, tras muchas batallas teológicas. Gran parte del pensamiento de Tomás está basado en las ideas de Aristóteles, él fue un aristoteliano convencido. El alma no tiene cuerpo, lo que significa que es forma pura sin materia y espíritu puro independiente de la materia. De esta forma él explica su indestructibilidad e inmortalidad. La añoranza de la inmortalidad por el hombre, según Tomás, no representa ninguna falacia ya que siendo el alma forma pura es inmortal de todas maneras. Toda su vida la condujo bajo la consigna "estructurar", en el sentido de diferenciar y clasificar la vida. Las enseñanzas de Tomás aquí no están en contraste total con las enseñanzas de Francisco de Asís. Mientras la teología franciscana hace énfasis en el carácter activo del entendimiento humano, las enseñanzas de Tomás están basadas en el pensamiento aristoteliano sobre el carácter pasivo y receptivo de la comprensión. El asume que existe una comprensión imaginativa de la realidad. Y se ha logrado la comprensión verdadera si coinciden la imagen y la realidad.

Meister Eckhart (1260-1327), también un monje dominico, fue un místico. La filosofía mística ha existido en casi todos los tiempos. Toda la filosofía hindú puede llamarse mística, el Sufis en el Islam, el Taoismo, el Kabbalah de los judíos, pero incluso los griegos tuvieron varias escuelas místicas. Existen enfoques místicos en Pitágoras, los agnósticos y en el Neoplatonismo. Con la mística -originalmente estas fueron enseñanzas religiosas secretas- la percepción "interna" juega un papel importante. Los místicos tienen tendencia a explicar el mundo desde un punto de vista panteístico: el hombre es parte de la naturaleza, y la naturaleza es parte del hombre. Con esta comprensión, se puede vencer la separación entre el objeto y el sujeto, esto también hace posible tomar conciencia de su propia unidad con el mundo o con lo divino. De modo que en la historia de las ideas, no es casual que un místico como Meister Eckhart se hiciera tan importante después de un movimiento escolástico que había durado siglos. Su teoría no ofrecía un sistema bien estructurado como el de los escolásticos, donde todo tenía su lugar adecuado. Una de las ideas básicas en los escritos de Meister Eckhart es la unidad de lo divino y el alma humana.

El alma está creada a semejanza de la imagen de Dios, y por tanto el alma, al igual que Dios, es Trinidad. Se basa en los tres poderes del alma que son: el conocimiento, la ira y el deseo, y que están ligados a las tres principales virtudes cristianas: fe, amor y esperanza. Si el hombre renuncia al pecado que lo separa de Dios esto le permitirá convertirse a Dios, y de esta forma ser feliz.

Tras su muerte, Meister Eckhart fue condenado como hereje por la iglesia y muchos de sus escritos se perdieron. Hasta hoy no existe una publicación crítica completa de sus trabajos. En el Escolasticismo Tardío la importancia del individuo se desarrolló gradualmente, y se convirtió en los cimientos básicos de los acontecimientos culturales europeos: el debate libre sobre la antigüedad sin ataduras teológicas; la promoción del individualismo; el alto valor puesto sobre la personalidad libre individual; una ciencia que está basada puramente en la razón y la experiencia, un carácter mundial, es decir no espiritual, de pensamiento. El pensamiento filosófico, no obstante, no tiene lugar en el vacío sino dentro de la atmósfera respectiva social e histórica. El desarrollo de la pólvora, la invención de la imprenta, los descubrimientos de Copérnico, el descubrimiento del "Nuevo Mundo" por parte de Colón del otro lado del Atlántico, el descubrimiento de Vasco de Gama de la ruta marítima hacia la India, el desarrollo por parte de John Kepler de una nueva ley matemática del movimiento planetario, la publicación de la tésis de Wittenberg por Martín Lutero, por sólo mencionar algunas de las cosas que cambiaron totalmente el mundo.

Junto con el desarrollo mundial sobrevino el movimiento humanista, en las artes: un nuevo suceso que obtuvo su nombre porque creó un ideal basado en una educación puramente humana y no teológica. El humanismo se quedó principalmente con los eruditos, en tanto el renacimiento, que se desarrolló a partir del mismo, influyó en todos los aspectos de la vida: la ciencia, la medicina y la tecnología, la ley y el comercio, pero específicamente las en las ciencias de la educación y recibió el apoyo de todas las clases sociales. El desarrollo social produjo una "brillante selección de genios creativos" en los siglos XV y XVI que provinieron de todos los oficios. Los primeros medios de producción capitalistas y las políticas de transporte reemplazaron gradualmente el orden agrícola de las Edad Media. La influencia en la vida espiritual, hasta el momento en manos del clero, pasaba ahora a manos de los "profanos". Las naciones desarrollaron un sentido de orgullo nacional. Los primeros estados naciones formados fueron Inglaterra y Francia. La Reforma produjo una dessecularización. El movimiento de la Ilustración en los siglos XVII y XVIII fue un resultado directo de los movimientos humanistas, renacentistas y reformistas, tanto en la historia de las ideas como en la historia de la sociedad.

Se abolieron los regímenes feudal y esclavista, la propiedad individual ganó cada vez más importancia. Hemos arribado ahora al comienzo de la era industrial. Emmnanuel Kant (1724-1804) es uno de los filósofos líderes de la Ilustración. Fue hijo de un talabartero y era una persona amistosa, abierta y vivaracha. Su principal obra Criticismo de la razón pura apareció en 1781. Debido a sus publicaciones científicas Kant se hizo famoso aún estando vivo. Llevó una vida tranquila de "gran consistencia". Mantuvo su rutina diaria durante décadas, de forma tal que la gente de Konisberg podía ajustar sus relojes guiándose por esta rutina. Para Kant la felicidad y la moralidad eran inseparables, aunque los dos conceptos eran temas diferentes. Primero estaban las razones y las normas para la conducta moral, y en segundo lugar estaban las razones y las reglas de la búsqueda humana de la felicidad. La moralidad es parte de la felicidad ya que si todos queremos ser felices nos comportaremos impecablemente y moralmente bien.

En consonancia con los Nuevos Tiempos, Kant ve la libertad como el rasgo básico del hombre. "Libertad de las condiciones de las exigencias" y "libertad de la compulsión de la sensualidad animal". El hombre difiere de los animales en tanto que es capaz de seguir sus metas independientemente de la naturaleza, y "las moralidad es la ley interna de la libertad", que a su vez conducirá a la felicidad. Nuevas formas de sociedad y todo el desarrollo industrial prometieron libertad, igualdad, dinero y felicidad para todos los individuos. En particular, la Declaración de Independencia de los Estados Unidos el 4 de Julio de 1776 expresó por primera vez en una constitución las esperanzas y metas de muchos siglos afirmando que "todos los hombres son creados iguales y han sido dotados por su creador de derechos inalienables que son: la vida, la libertad, y la búsqueda de la felicidad". Se consideraba que el hombre había llegado ahora a la meta de su vida, tenía ahora el derecho a la felicidad. Ahora, ya no tenía que buscarse o encontrarse la felicidad o la infelicidad, ya no provenían del cielo sino de dentro de uno mismo, de la propia persona. Esto era apoyado por los propios acontecimientos sociales, la nueva tecnología y el estado moderno.

El insaciable anhelo del hombre de encontrar su felicidad personal ha conllevado al hecho de que muchos líderes y redentores estén ofreciendo ayuda en esta búsqueda. Y cuanto más predominante y segura de sí misma sea la presencia de lo racional, tanto más ancho y profundo corre el "río" de la irracionalidad secreta. La racionalidad y la irracionalidad constituyen una unidad, al igual que el yiny el yang, el negro y el blanco, el positivo y el negativo.

La era industrial nunca cumplió las altas expectativas y promesas en relación con la libertad, la igualdad, la fraternidad y la felicidad. Fromm, un famoso filósofo y sociólogo que enseñó en muchas universidades de Europa, E.U.A. y México comentó con relación a esto: "Sólo hay que imaginarse las simplificaciones de tan gran promesa y el fantástico material, así como las representaciones mentales de la era industrial, para comprender el trauma causado por la gradual verificación de que el cumplimiento de sus sueños no iba a suceder. "La felicidad y el placer más alto posible no llevan a los sentimientos esperados de permanente bienestar y armonía. Nuestro sueño de ser los rectores independientes de nuestras propias vidas y destino murieron al percatarnos de que nos convertimos en las ruedas de las máquinas burocráticas: nuestros pensamientos, sentimientos y gustos son manipulados por el aparato del estado así como por los medios masivos de comunicación. El creciente progreso económico está confinado a las naciones opulentas, en tanto el abismo con las naciones pobres se ensancha continuamente. El desarrollo técnico produjo cambios ecológicos tan enormes que pueden traer el fin a nuestra civilización.

En 1954, Albert Schweitzer hace la observación que ahora se hace evidente, "porque lo que uno no quiere admitir es que el Übermensch se ha convertido de hecho en una criatura muy triste debido al constante aumento de poder... de forma que nosotros como Superhumanos nos hemos convertido en monstruos".

El teólogo protestante Albert Schweitzer, un crítico radical del mito del progreso y la felicidad general de la era industrial, hace énfasis, como lo hicieron Meister, Eckhart y Laotse, en que el hombre no debe retirarse del "negocio del mundo" y huir hacia una atmósfera de autosuficiencia mental, sino que debe verlo como su tarea para llevar una vida activa a fin de permanecer" dentro de un contacto vibrante con el colectivo".

La enorme premisa de la era industrial de encarar la felicidad (lo cuál significa un máximo de placer) como el objetivo de la vida, junto a la segunda premisa de que disfrutar de la vida y los deseos individuales podría conducir a la armonía, la paz y la opulencia general, condujo de hecho a la autosuficiencia, la egomanía y la avaricia. La expresión moderna de la felicidad es poder, dinero, placeres sensuales y una comprensión romántica del amor. El anhelo de felicidad no fue más que reforzado por esto y hoy en el fin de la era industrial el número de líderes ha aumentado, especialmente en el Movimiento de la Nueva Era. En la actualidad, a la gente se le promete felicidad con nuevos métodos; por ejemplo ayudas bioquímicas como la píldora de la felicidad, o a través de tratamientos quirúrgicos de todo tipo a fin de cambiar la apariencia que le hace tan infeliz. Hay también una enorme variedad de literatura en el movimiento de la Nueva Era que promete la felicidad con todos los métodos posibles e imposibles.

Mientras investigábamos para este artículo, encontramos varios cientos de textos y libros en Internet o en las librerías. Los falsos eruditos ocupan una gran parte de los textos de Internet, la segunda mayor parte es tomada por gente que está buscando un amigo a través de Internet. Las grandes compañías publicistas alemanas como Hugendubel and Bauer han tenido acciones en el mercado del 30% de los libros dirigidos a ayudar a los lectores a encontrar la felicidad y lograrla armonía en sus vidas personales.

Las investigaciones sobre la felicidad se han convertido también en una gran y lucrativa rama en la industria farmacéutica. En la actualidad conocemos alrededor de 2 000 sustancias químicas que provocan un estado feliz o infeliz en nuestros cerebros. El número de gente que son adictos a estas tabletas, a fin de controlar sus estados de ánimo, está aumentando. Esto resulta particularmente cierto con los niños. Los investigadores modernos de la felicidad, como por ejemplo los bioquímicos o los psicoterapeutas, se ven así mismos como empíricos.

La revista Scientific American publicó en 1997 una edición especial sobre "los misterios del cerebro". "La búsqueda de la felicidad", la promesa de la Declaración Norteamericana de la Independencia ocupa un gran espacio en esta edición. Entre 1964 y 1997 los profesores investigadores Myers y Diener revisaron artículos psicológicos en la literatura norteamericana especializada: 46 830 trataban sobre la depresión, 36 851 sobre la ansiedad, y 5 099 sobre la ira. Sólo 2 389 de los artículos hablaban de ser feliz, de los cuales 2 234 hablaban de la satisfacción en la vida, y 405 de la alegría. Pero la investigación mostró que puede encontrarse gente feliz en todas las clases de la sociedad independientemente de la edad, los ingresos, la raza o la educación. Encontraron que la gente feliz se siente cómoda con sus familias y amigos y son menos propensas a la enfermedad. Los investigadores de la felicidad observaron a 18 000 estudiantes universitarios en 39 países y a 170 000 adultos en 16 países, y descubrieron 4 características que distinguen a la gente feliz:

- Poseen una autoconfianza saludable. Se gustan como son y piensan que son menos críticos y más inteligentes que el ciudadano medio, tienen menos dificultades al tratar con otras personas.

- Sienten que controlan sus vidas.

- Son más optimistas que sus contemporáneos.

- La mayoría de la gente que dijo que era feliz eran personas extrovertidas.

Además de eso, la gente religiosa es en un por ciento discreto más felices que la no religiosa. Descubrieron que la gente que tiene más dinero y cuyo estilo de vida está asegurado son en un discreto por ciento sólo mínimamente más felices que sus contemporáneos más pobres. Los que se describieron así mismos como felices eran aún felices 5 años después, de acuerdo a un estudio de seguimiento, a pesar de haber ocurrido muchos cambios en las circunstancias externas, a menudo desventajosos. Ahora los investigadores de la felicidad van a investigar los patrones de vida de la gente feliz, sus objetivos en la vida, sus puntos de vista sobre la sociedad, la política y el mundo en general. El objetivo de este estudio de amplio espectro es -¿qué otra cosa podría ser? ofrecer ayuda a aquellos menos felices o infelices, de forma que ellos también puedan crear un mundo feliz para sí mismos y puedan lograr una vida llena de satisfacción.

Un ejemplo típico de como pequeños momentos de la vida deciden la buena suerte o el infortunio son los sucesos del Grand Prix de Bélgica el 24 de agosto de 1997. Michael Schumacher y Damian Hill, ambos favoritos, vieron las mismas nubes de lluvia. Era así, que todos los pilotos tenían que decidir si cambiaban sus neumáticos debido al fenómeno meteorológico que se aproximaba, y que tipo de neumáticos debían usar. Michael Schumacher escogió neumáticos diferentes a Damian Hill. Michael Schumacher ganó ya que tomó la decisión "correcta" y Damian Hill perdió porque tomó la decisión "equivocada". Michael fue el ganador "afortunado"; Damian el "desafortunado" perdedor. En una entrevista posterior Damian explicó que había juzgado erróneamente el movimiento de las nubes, y de esta forma escogido el tipo equivocado de neumáticos, y por tanto perdió. En aquel momento, nadie hubiera podido predecir la dirección de las nubes. Fue una decisión "equivocada" de Damian Hill, en un momento específico de su vida. En carreras anteriores, el había tomado a menudo la decisión "correcta" y había ganado. En el futuro, el volverá a tomar  la decisión "correcta", y será nuevamente un ganador "afortunado".

Al parecer, siempre hacemos nuestros sentimientos de felicidad o infelicidad dependientes de circunstancias exteriores, o de si tomamos la decisión "correcta" o " incorrecta". O sea, medimos nuestro propio valor por la cantidad de incidencias afortunadas o decisiones correctas y sentimos por tanto, como un fracaso, cuando ocurren los infortunios o cuando tomamos decisiones incorrectas durante momentos importantes de nuestras vidas.

En tanto el hombre dependió una vez de la buena voluntad de los Dioses, o en el Cristianismo dependió de la salvación de Dios, los individualistas de nuestro tiempo dependen de su autoestima que pudiera aumentar con el aumento del éxito externo, o disminuir con la disminución de ese éxito. La felicidad y el amor están muy estrechamente ligados en el concepto de nuestra sociedad occidental. Por tanto, no debe constituir sorpresa que la trilogía: felicidad, amor y autoestima sea virtualmente inseparable. La Dra. Caroline Myss, una conocida doctora norteamericana que estudia la conciencia de los humanos, y cuyos libros han sido publicados en el mundo entero, se ajusta a la línea de pensamiento contemporánea cuando afirma en su libro Anatomía del espíritu, que "nadie nace con la capacidad de amarse así mismo. Tenemos que trabajar en esto si queremos lograrlo. Si no cuidamos de nosotros mismos emocionalmente, no sólo nos envenenamos a un nivel emocional si no que introducimos todas estas toxinas en todas nuestras relaciones, en particular en nuestro matrimonio".

Hemos visto ahora que tenemos que hacer algo a fin de lograr la felicidad en todos los conceptos de la vida y filosóficos; no nacemos felices. Se nos ofrece (por los dioses en culturas más antiguas) o tenemos que trabajar por ella.

Añorar y esperar la felicidad y la buena suerte aumenta inmensamente en los grandes procesos transformadores sociales, lo que representa una crisis para el individuo. La gente gusta de encontrar seguridad en la felicidad, especialmente en tiempos inciertos, ya tengan inestabilidad financiera o emocional.

La felicidad y la infelicidad están también inseparablemente ligadas en el lenguaje de nuestros días. La felicidad es positiva y la infelicidad es negativa, la felicidad significa buena suerte y la infelicidad significa falta de buena suerte. En tiempos negativos aumenta la necesidad de la gente por la felicidad "positiva".

En nuestros tiempos modernos, el concepto tanto de felicidad como de armonía ha experimentado una romantificación. En nuestros estados industriales modernos, la mayoría de la gente vive y cree en este concepto "romántico". La felicidad, según Marcuse, puede ser descrita lingüísticamente como no infelicidad. Basándome en los 30 años de experiencia que tengo trabajando con gente de todo el mundo con relación a sus expectativas, añoranzas y esperanzas, puedo decir que para ser feliz, hay que tener una voluntad interna de serlo. Estamos tan ocupados en poner nuestros problemas, "fracasos" y decepciones en el centro de nuestras vidas, que muy a menudo perdemos los momentos de felicidad. Alimentamos nuestra infelicidad y estamos, por tanto, buscando nuestra suerte/felicidad una y otra vez, lo que quiere decir que no nos concentramos en las cosas buenas del día y por la noche no apreciamos los momentos felices que tuvimos. No, en su lugar, dejamos que nuestros pensamientos vaguen una y otra vez alrededor de las cosas que no logramos, o que pudimos haber logrado mejor, así como pensamos en todas nuestras necesidades no cubiertas. Hablando energéticamente, estamos alimentando de esta forma nuestra infelicidad y no nuestra felicidad. Las estadísticas de los países occidentales muestran que existen menos suicidios en tiempos de grandes crisis y de guerra que durante los tiempos normales.

 ¿Significa esto que la gente es más feliz en estos tiempos? No lo pienso así, sino que tienen menos tiempo de preocuparse por ser infelices. La energía de la vida es concentrada en la supervivencia. La gente usa la energía de la vida de forma diferente.

Todos podemos prestar atención a la forma en que usamos la energía de la vida en situaciones de la vida diaria, y podemos cambiar nuestro foco de atención y conciencia. Si nos concentráramos más en las pequeñas cosas positivas de la vida diaria, y estuviéramos más conscientes de la alegría y diversión de las mismas, tendríamos más energía disponible para cambiar las cosas que hacen a nuestra vida tan difícil. La vida no se hizo para sofocarnos y paralizarnos, sino para apoyarnos activamente. Todos tenemos que definir la felicidad de forma individual. La trascendencia de nuestras energías personales paralizantes es una forma posible de sentirnos felices.

Y no estoy hablando aquí de "pensamiento positivo", donde todo lo negativo e infeliz es simplemente reemplazado por pensamientos positivos; no, estoy hablando de echar una mirada a todos nuestros propios pensamientos y amplia gama de sentimientos, a fin de extraer una percepción honesta de nuestra visión fundamental de la vida y de las energías que se necesitan para enfrentar la vida diaria. De esta manera, formaremos la base desde la cual cambiar nuestros patrones emocionales y de pensamiento. Estos patrones están fuertemente integrados en todo nuestro sistema y no se pueden ver de forma separada. Ya que los lados "oscuros" no expresados de todo nuestro ser, siempre aparecerán y vivirán de una forma u otra en nuestro subconsciente.

Seremos más fuertes, claros y felices en nuestra vida si ganamos conciencia de nuestros lados positivos y negativos, ya que esto nos posibilita hacer cambios de forma consciente.

 
Christa Muths
Master en Letras y Ciencias
Directora de espacio, Centro Internacional de Estudios Holísticos
Editora de Treff-Räume espacio time
 

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