ESPIRITU DE CURACION

Percepción de un hechicero indio mexicano sobre la salud y la enfermedad.

Pablo, un indio mazateca y entrenado hechicero, está viviendo en las montañas de Oaxaca. La última vez que lo visité, accedió a contarme acerca de la tradición y la comprensión india sobre la enfermedad y la curación. Él tiene 75 años y ha trabajado como curandero por más de 45. Estamos sentados en la cima de una montaña, observando a algunos labradores que trabajan en unos campos de maíz a unos 15 kms de distancia. Estamos rodeados de cactus, magueyes, nopales y piedras. El sol brilla y la mañana está fresca y tranquila.

Pablo está sentado frente a mí y aspira aire profundamente antes de comenzar hablar. "Contrario a lo que la mayoría de la gente piensa, el mundo de un curandero está basado principalmente en opciones y posibilidades más que en hechos reales. Nosotros (los seres humanos) estamos ligados a todo en el universo y a todos de muchas maneras diferentes. Hay un intercambio de información entre todas las cosas y los humanos a todos los niveles. Estamos constantemente dando y recibiendo información en un nivel energético, lo que muy poca gente sospecha que sucede, sin mencionar su comprensión y uso de una forma productiva.

El mundo alrededor de nosotros está hecho de energías. Antes de que una persona se enferme, sucederá un cambio en su constitución energética, y el curandero está consciente de ello. La energía que constituye todas las cosas posee su propia vibración. Existen muchas maneras en las que el espíritu se comunicará con nosotros y la enfermedad es sólo una de ellas.

Se pudiera decir que cuando uno comienza a enfermarse, resulta ser en realidad el espíritu tratando de llegar hasta nosotros para comunicarnos sobre la forma en que llevamos nuestra vida. Pero para comprenderlo, tenemos que aprender a escucharle, y si no prestamos atención a los síntomas entonces nos enfermamos. De esta manera la enfermedad es justamente otra forma de hacernos saber que serán necesarios algunos cambios. No obstante, estar enfermo no tiene nada que ver con culpabilidad alguna o que hayamos hecho algo malo. Lo que sucedió es que no prestamos debida atención a lo que resulta realmente importante en nuestra existencia como seres humanos y la enfermedad nos hace tomar conciencia de las cosas que deben cambiar. Los accidentes o enfermedades graves son el último intento del espíritu para hacernos tomar conciencia de cambios necesarios. Cuando no escuchamos a la solicitud de un cambio, ocurrirá la enfermedad pero no como resultado de un castigo.

El universo está hecho de energías en vibración y en constante cambio. Las vibraciones del universo nunca son estáticas, fijas o inflexibles. Están sucediendo cambios en todo momento y a todos los niveles. Cada especie tiene su propio y profundo ritmo por medio del cual se conectan unas con otras, pero también existe un ritmo subyacente todo abarcador que nos conecta a todos. Todos estamos muy preocupados con nuestra vida diaria. Cuando nuestra conexión con el ritmo del universo, el espíritu, se debilita debido a las actividades de nuestra vida diaria, entonces perdemos capacidad de percibir la información del siempre cambiante universo. Y si entonces ignoramos la señal enviada a nosotros por el espíritu desarrollamos una enfermedad. Pero esto no es para castigarnos sino para hacernos saber de nuestro debilitado contacto con el ritmo universal de la vida. Se pudiera comparar la situación con un artículo que se usa diariamente; tiene que recibir un cuidado, ser limpiado y pulido.

Un curandero no se concentra en los síntomas de su paciente, sino en las circunstancias específicas vinculadas al mismo. No necesita conocer como el paciente ha desarrollado los problemas, sino el porqué‚ le sucedió al paciente en primer lugar. Una cosa es absolutamente cierta; un curandero puede curar. Este lo hace logrando que el paciente se siente y escuche al espíritu, afín de hallar el contacto perdido. Esto ayudará a iniciar el proceso natural de autocuración para su paciente. El cuerpo humano posee la capacidad de lograr esto. Pero la parte más difícil es lograr que nuestra mente coopere con el cuerpo de forma consciente. Los curanderos tienen que echar mano de todo tipo de trucos y juegos para lograr la máxima impresión sobre sus pacientes.

En el mundo de un curandero no existe un mundo objetivo en el espacio y el tiempo, de forma que éste se ve obligado a tratar con posibilidades y no hechos. Al enfrentar este universo se hace evidente que sólo importa una regla: tiene que resonar. Y no importa cuan absurdo sean los métodos siempre que sean adecuados y tengan sentido.

La enfermedad es una expresión de energías espirituales. Algo a lo que hay que prestarle atención con la conciencia del cuerpo en un nivel de energía. No resulta importante comprender la enfermedad en la mente, de forma intelectual. No, lo que realmente importa es darle al cuerpo la posibilidad de sentir la enfermedad desde adentro, afín de poder desarrollar una comprensión profunda de las interconexiones de forma que se pueda entrar en contacto con las energías del universo y los espíritus.El universo es un ser irracional, una forma de inteligencia diferente que se expresa por sí misma, de forma que no puede ser comprendida mediante la lógica. Vibra con una música inaudible para el oído individual. Pero sí resulta posible ajustarse al ritmo si uno se concentra en el ser en lugar del hacer. Sólo se puede curar si uno puede coger el ritmo. Un paciente necesita detenerse y escuchar el pulso del ritmo, y entonces tiene que aprender a fluir con el mismo .Como curandero hay que estar conectado a tierra, lo que significa que hay que estar en contacto con el ritmo antes de poder volar, antes de poder curar. Es sólo a través de la conciencia de la tierra que se pueden alcanzar mayores niveles de conciencia.

El concepto del mundo de un curandero no es una idea fija acerca de como deben funcionar las cosas. Un curandero tiene que echar a un lado todas las expectativas que puedan tener de él la sociedad y el paciente.

Estas sólo causan bloqueos innecesarios en el flujo de energía e impiden al curandero sentir el ritmo. Este tiene que aprender a echar a un lado todas las expectativas exteriores. No importa la forma en que estos métodos contradigan cualquier concepto existente, con anterioridad acerca de la forma en que las cosas deben funcionar o comportarse, el curandero tiene que aprender a desembarazarse de todas las ideas preconcebidas y expectativas que están causando un enorme bloqueo mental y emocional.

Nota del autor:
En el español de Méjico, el término espíritu tiene dos significados. Para la mayoría de los mexicanos tiene algo que ver con Dios, como en el Espíritu Santo. No obstante, para la gente indígena el término significa mucho más, representa todo lo que expresa vida y que nos rodea a todos, es una energía todo abarcadora.
 

Juan Manuel Vázquez
Master en Arte, Universidad de Oaxaca,
ITEC, Artista e ilustrador por cuenta propia.

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