Salud y Medio Ambiente


 

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#751 - Lo Último En La Ciencia De Las Hormonas, Parte 2, September 05, 2002

  

En esta serie estamos estudiando si los científicos de la corriente dominante toman en serio la idea de que algunos químicos industriales pueden afectar las hormonas (el "sistema endocrino") de los seres vivos y por lo tanto causar problemas de salud. El diario NEW YORK TIMES dice que la mayoría de los científicos no toman en serio esta idea. Ver RACHEL'S #750.

Las hormonas son químicos presentes naturalmente que circulan a niveles muy bajos en la corriente sanguínea de todos los animales vertebrados, que incluyen los reptiles, los anfibios, los peces, las aves y los mamíferos [1]. (Los vertebrados son los animales que tienen columna vertebral.) En todas las especies de vertebrados, las hormonas actúan como mensajeros químicos y como interruptores, encendiendo y apagando los sistemas corporales que controlan el crecimiento, el desarrollo, el aprendizaje y el comportamiento. Las hormonas comienzan a afectar al animal poco después de que éste comienza su vida como un huevo fertilizado. Las hormonas controlan el crecimiento y el desarrollo antes del nacimiento y siguen influyendo en el comportamiento a lo largo de toda la vida. Las hormonas determinan cuándo hibernarán los osos, cuándo regresarán los salmones a sus sitios de desove y cuándo menstruarán las mujeres. Las hormonas afectan profundamente el sistema nervioso, el sistema reproductor y el sistema inmune. Las hormonas presentes naturalmente también están involucradas en algunas formas de cáncer, tales como el cáncer de seno en las mujeres, del cual comúnmente se piensa que está relacionado con la exposición de la mujer durante toda su vida al estradiol (estrógeno), la principal hormona sexual femenina.

La pregunta es: ¿ciertos químicos industriales hormonalmente activos afectan a las hormonas presentes naturalmente y dan lugar a enfermedades (varios cánceres o desórdenes autoinmunes tales como la diabetes, por ejemplo), o dificultan el crecimiento, el desarrollo, el comportamiento, la inteligencia, el aprendizaje o la inmunidad? Hace tres años, en 1999, la Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences) estudió esta pregunta y concluyó que la respuesta es un SÍ categórico:

He aquí algunas citas del informe de la Academia de 1999:

"Se han observado efectos adversos en la reproducción y el desarrollo en poblaciones humanas, animales silvestres y animales de laboratorio como consecuencia de la exposición a los HAA [agentes hormonalmente activos, por sus siglas en inglés]" [2, pág. 3].

"Los estudios con animales de laboratorio han mostrado que la exposición prenatal a algunos HAA, tales como el metoxicloro [un pesticida], la TCDD [dioxina], y el octilfenol y el bisfenol A pueden reducir la producción de espermatozoides" [2, pág. 131].

"Tomados en conjunto, los resultados de los estudios de animales y humanos indican que la exposición prenatal a los PCB puede afectar el desarrollo neurológico" [2, pág. 175]. [Los PCB son químicos industriales persistentes altamente tóxicos, liberados en el medio ambiente durante 40 años por Monsanto y que ahora se encuentran en los alimentos, el agua y la tierra en todo el mundo.]

"En el Estudio de la cohorte materno-infantil de Michigan (1984), Fein y col. evaluaron el tamaño al nacer y la edad gestacional de 242 bebés y encontraron que el consumo materno de pescado y las concentraciones de PCB en la sangre del cordón umbilical estaban correlacionados con un menor peso al nacer, una gestación [tiempo en el útero] más corta, y una menor circunferencia del cráneo. También se observó un menor peso en los niños de esta cohorte a los 4 años en una relación dosis- dependiente (Jacobson y col. 1990). Los niños con niveles de 5.0 ng/ml [nanogramos por mililitro] o más de PCB en la sangre del cordón umbilical pesaron 1,8 kg [4 libras] menos en promedio que los niños menos expuestos. La exposición prenatal también estaba relacionada con déficits en el desarrollo neurológico en los estudios de seguimiento de estos niños hasta los 11 años" [2, pág. 125].

"Se ha documentado reiteradamente que los HAH [hidrocarburos aromáticos halogenados, por sus siglas en inglés] tales como la TCDD [dioxina], los dibenzofuranos policlorados (PCDF) y los PCB, afectan la respuesta inmune y parecen afectar todas las ramificaciones funcionales del sistema inmune (la inmunidad innata y la resistencia del hospedador, la inmunidad mediada por células y la inmunidad humoral)" [2, pág. 178].

"Sólo ha habido unos pocos estudios de los efectos de los HAA [agentes hormonalmente activos, por sus siglas en inglés] en los seres humanos, pero los resultados de los estudios de laboratorio y de animales silvestres sugieren que los HAA tienen el potencial de afectar la función inmune humana" [2, pág. 194].

Con estos antecedentes, revisemos los estudios de los dos últimos años que aparecieron en ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES (EHP), una revista de revisión crítica publicada por el organismo federal de los Institutos Nacionales de la Salud. Esto nos dirá si los científicos han rechazado o abandonado recientemente la idea de que los químicos industriales pueden afectar las hormonas.

Lo primero que me llamó la atención cuando leí los pasados 24 ejemplares mensuales de EHP es que hay muchos más datos humanos ahora que los que había hace 5 años. La mayoría de los estudios todavía implican animales de laboratorio o animales silvestres, pero los seres humanos figuran prominentemente en muchos hallazgos recientes. He aquí una muestra:

** Las mujeres expuestas a la dioxina por vivir cerca del sitio de un accidente industrial en 1976 en Seveso, Italia, ahora están mostrando un exceso de cáncer de seno, a pesar de que todavía son relativamente jóvenes (edad promedio de 40,8 años). Los científicos dentro de la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) se han referido a la dioxina como una "hormona ambiental" desde 1992. (Ver RACHEL'S #269.) [EHP Vol. 110, No. 7 (julio 2002), págs. 625-628.]

** Los aplicadores de pesticidas en los bosques quienes rocían el popular herbicida conocido como 2,4-D tienen una alteración en los niveles de hormona sexual masculina en la sangre. [EHP Vol. 109, No. 5 [mayo 2001], págs. 495-500.] Así que el 2,4-D pasa a engrosar la creciente lista de químicos comunes que se sabe afectan a las hormonas. El 2,4-D es el herbicida más usado en los céspedes para matar los dientes de león y el "crab grass". Se vende bajo muchos nombres, incluyendo mi favorito, Hormotox. También se conoce como Demise, Weed-B- Gone, Weedone, Lawn-Keep, Raid Weed Killer, Plantgard y Ded-Weed, entre otros nombres comerciales. Estudios anteriores mostraron que los perros mascotas mueren de cáncer a una frecuencia del doble de la normal si viven en una familia que usa 2,4-D en su césped. (Ver RACHEL'S #250.)

Un estudio reciente muestra que la exposición de los niños al 2,4-D dentro de los hogares aumenta 10 veces después de tratar el césped con 2,4-D. El perro de la casa y los zapatos de las personas son los principales vehículos que transportan el 2,4-D en los hogares, exponiendo a los niños que allí viven. [EHP Vol. 109, No. 11 (noviembre 2001), págs. 1185-1191.]

** Un estudio de 100 adolescentes que crecieron cerca de incineradores de basura o fundidoras de metal muestra retrasos en el desarrollo de la maduración sexual, comparados con un grupo control que vive en un área rural no contaminada. Los adolescentes en Flandes (Bélgica) que viven en vecindarios urbanos moderadamente contaminados tienen niveles "relativamente bajos" de PCB e hidrocarburos aromáticos policlorados (PCAH, por sus siglas en inglés) semejantes a la dioxina en la sangre. Incluso estos niveles bajos se correlacionan con retrasos en la maduración sexual tanto en las niñas como en los niños, concluye el estudio. En 1997, el gobierno flamenco reportó un mayor porcentaje de concepciones que requirieron asistencia médica en áreas cercanas a incineradores, comparado con el resto de Flandes.

Los autores concluyen: "Mediante el bloqueo endocrino, la exposición ambiental a los PCAH puede afectar la maduración sexual y, a largo plazo, afectar de manera adversa la reproducción humana". [EHP Vol. 110, No. 8 (agosto 2002), págs. 771-776.]

** El desarrollo prematuro de los senos (conocido como telarquia) es el crecimiento de senos en niñas menores de 8 años sin otros signos de pubertad. Puerto Rico tiene el índice más alto de telarquia jamás reportado. El problema en Puerto Rico ha sido estudiado por años, sin éxito. Ahora un estudio de 41 niñas en Puerto Rico con telarquia y 35 niñas sin telarquia ha encontrado que 68% de las niñas con telarquia tenían altos niveles de varios ftalatos en la sangre. Sólo una de las niñas sin telarquia tenía niveles medibles de un ftalato en la sangre. Se sabe que los ftalatos encontrados en el grupo con telarquia tienen efectos estrogénicos y antiandrogénicos. (Antiandrogénico significa "que afecta a las hormonas masculinas". Los seres humanos de ambos géneros siempre tienen una mezcla de hormonas masculinas y femeninas en su corriente sanguínea, siendo importante el equilibrio entre ellas.) [EHP Vol. 108, No. 9 (septiembre 2000), págs. 895-900.]

Los ftalatos son químicos industriales comunes usados en materiales de construcción, empaques y envolturas de alimentos, juguetes y otros productos para niños, dispositivos médicos, mangueras de jardín, zapatos, suelas de zapatos, tratamiento anticorrosivo del chasis de automóviles, alambres y cables, base de alfombras, baldosas de alfombra, baldosas de vinilo, forros de piscinas, semicuero, impermeabilizante de lona, forros de cuadernos, asas de herramientas, cestas de lavaplatos, collares antipulgas, repelentes de insectos, emolientes para la piel, fijadores para el pelo, pinturas de uñas y perfumes, entre otros usos.

En octubre de 2000, un estudio reportado en EHP midió los subproductos metabólicos de 7 ftalatos en la orina de adultos y concluyó que la exposición a los ftalatos "es más alta y más común de lo que se sospechaba anteriormente". Los mayores niveles (1 a 16 partes por millón en la orina) eran de los ftalatos conocidos como MEP, MBP y MBzP, y estos aparecieron en los mayores niveles en las mujeres en edad fértil. Se ha demostrado anteriormente que el MBP y el MBzP causan toxicidad reproductora y del desarrollo en animales. [EHP Vol. 108, No. 10 (octubre 2000), págs. 979-982.]

** Un estudio de 63 empleadas de la Fuerza Aérea expuestas a combustible de aviones (JP-8) y solventes mostró que las mujeres más expuestas tenían los menores niveles de cuatro hormonas reproductoras en su orina. Se estudió las hormonas debido a que ellas indican la probabilidad de éxito o fracaso en la concepción. De manera que los componentes del combustible de aviones, y/o los solventes, son probables bloqueadores de hormonas en las hembras humanas. [EHP Vol. 110, No. 8 (agosto 2002), págs. 805-811.]

** Dos nuevos estudios indican que el herbicida de Monsanto, Roundup, es un bloqueador hormonal y está relacionado con defectos de nacimiento en los seres humanos.

Se estudiaron las familias agrícolas que aplicaron pesticidas a sus cultivos en Minnesota para ver si su gran exposición a los pesticidas causó defectos de nacimiento en sus niños. El estudio encontró que dos clases de pesticidas -los fungicidas y el herbicida Roundup- estaban relacionados con aumentos estadísticamente significativos en los defectos de nacimiento. El Roundup estaba relacionado con un aumento de 3 veces en los desórdenes del desarrollo neurológico (déficit de atención). [EHP Suplemento 3, Vol. 110 (junio 2002), págs. 441-449.]

Un estudio de probeta reciente revela que el Roundup puede reducir severamente la capacidad de las células de ratón para producir hormonas. El Roundup afecta una proteína fundamental llamada StAR (proteína esteroideogénica de regulación aguda, por sus siglas en inglés). La proteína StAR es clave en la producción de testosterona en los hombres (controlando así las características masculinas, incluyendo la producción de espermatozoides) pero también en la producción de hormona adrenal (esencial para el desarrollo del cerebro), el metabolismo de los carbohidratos (que conlleva a la pérdida o ganancia de peso) y la función del sistema inmune. Los autores señalan que "el trastorno de la proteína StAR puede subyacer a muchos de los efectos tóxicos de los contaminantes ambientales". [EHP Vol. 108, No. 8 (agosto 2000), págs. 769-776.]

Monsanto, el gigante químico de St. Louis y creador de Roundup, así como también del PCB, ahora es un líder en los cultivos de ingeniería genética. Monsanto vende semillas de maíz, soya y algodón "listas para el Roundup" ("Roundup Ready"); las próximas serán las de trigo y césped. Estas son semillas manipuladas genéticamente para resistir un rociado a fondo con Roundup, el cual mata las malezas sin matar los cultivos "listos para el Roundup". Para hacer legales las semillas "Roundup Ready" de Monsanto, la Agencia de Protección Ambiental de los EE.UU. (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) tuvo que triplicar la cantidad de residuos de Roundup permitidos sobre las cosechas. Durante años, Roundup ha sido el producto más lucrativo de Monsanto, y ahora la ingeniería genética le ha permitido a la compañía vender mucho más del mismo. Ver RACHEL'S #637, #639, #660, #686, #726.

Por ejemplo, un estudio de 1999 de la siembra de soya en el centrooeste de los EE.UU. encontró que los agricultores que siembran semillas de soya "Roundup Ready" usan de 2 a 5 veces más libras de herbicida por acre que los agricultores que usan sistemas convencionales, y diez veces más herbicida que los agricultores que usan sistemas de Manejo Integrado de las Malezas (Integrated Weed Management), el cual está dirigido a reducir la necesidad de herbicidas químicos [3, pág. 2].

Probablemente haya más peligros químicos por delante, a medida que salen al mercado nuevos productos de ingeniería genética. Según el NEW YORK TIMES, Scotts Company está colaborando con Monsanto para desarrollar hierbas "Roundup Ready" para céspedes [4]. Niños y mujeres embarazadas, cuídense.

[Continuará.]

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[1] H. Maurice Goodman, BASIC MEDICAL ENDOCRINOLOGY [Segunda Edición] (New York: Raven Press, 1994).

[2] Ernst Knobil y otros, HORMONALLY ACTIVE AGENTS IN THE ENVIRONMENT (Washington, D.C.: National Academy Press, July 1999). ISBN 0-309-06419- 8.

[3] Charles Benbrook, "Evidence of the Magnitude and Consequences of the Roundup Ready Soybean Yield Drag from University-Based Varietal Trials in 1998", AgBioTech InfoNet Technical Paper #1, July 13, 1999. Disponible en http://www.biotech-info.net/RR_yield_drag_98.pdf.

[4] David Barboza, "Suburban Genetics: Scientists Searching for a Perfect Lawn", NEW YORK TIMES July 9, 2000, pág. A1.




 

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